Consumo i-responsable

Desde hace tiempo vengo pensando en ordenar mis ideas y opiniones acerca del consumo responsable, de los productos ecológicos y/o locales, hábitos saludables…palabras cada vez más en boca de todos y cuando digo todos quiero decir que son términos ya populares, con sus adeptos y detractores. Términos que para unos son moda, para otros forma de vida reciente o antigua, forma de ser y actuar o formas de aparentar… En esto de lo ECO hay de todo y para todos los gustos. No voy a ponerme aquí a enumerar todas las gamas posibles, combinaciones, novedades, tecnología, tradiciones, conocimientos, experimentos, investigaciones, avances, retrocesos;creo que no hace falta, pero sirvan estas palabras para recapacitar sobre lo que ha significado y significa esta popularización.

mercadoHace ya años que comenzó el interés por la observación de los cultivos para aprender a mejorarlos, casi casi desde que el hombre se hizo sedentario. Las modificaciones en las semillas llegarían más tarde, con la excusa de poder mejorar los cultivos, alimentar a más personas…fortaleciéndose entonces las grandes industrias y todo el sistema de mercado creado alrededor de los agricultores. Afortunadamente no todos somos iguales y hubo investigadores en diferentes puntos del planeta que abogaron por mantener los métodos tradicionales, usar la propia naturaleza para curar los cultivos, sin transformaciones inducidas, sin productos químicos (cuyos perjuicios solo se verían años más tarde). Así comenzó la agricultura ecológica, biológica, orgánica, biodinámica, natural…adjetivos todos, corrientes con un denominador común: mantener producciones responsables, mantener la calidad de la tierra, del producto, de la naturaleza para favorecerla y también favorecernos. Alimentarnos lógicamente, sin consumismo, con productos que no nos envenenen y favoreciendo el consumo local para así también favorecer el desarrollo local.

Para mí esto sería lo deseable pero, una vez más, lo que parecía una corriente que estaba calando hondo en parte de la población, un trabajo de años, de concienciación, de formas de trabajar responsables, de formación y educación en valores, está pasando a ser una moda gracias a la intervención, de nuevo, de las grandes multinacionales. Decía al principio que quería analizar lo que ha significado la popularización de todos estos términos. Rara es la persona a la que si le preguntas que es un alimento ecológico no te contesta. Los diferentes medios de comunicación se han encargado de difundirlo bien. De la misma manera se han creado tal cantidad de términos relacionados con el tema que también crean confusión sobre mismo. Así, todo el mundo se cree capaz de hablar y opinar sobre ello, con más o menos razón. Además se han encargado, por lo menos hasta ahora, que comer ecológico sea mucho más caro de lo que en realidad es, haciendo, de nuevo, que este tipo de consumo se desarrolle como una moda, de fácil acceso para los más adinerados, ocurriendo otra vez una diferenciación social que era lo que se evitaba desde un principio. Los productos se han popularizado de tal manera que podemos encontrarlos en casi todos los supermercados, vía internet de múltiples formas, en tiendas especializadas, a través de las diferentes moda-lidades de grupos de consumo…El usuario común afronta estas posibilidades de diferentes maneras y ahí reside, creo yo, el foco del problema.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Al habernos hecho creer que comer “eco” es un distintivo “social” el usuario común no se para a pensar de dónde provienen sus productos ecológicos, qué supone que estén en la balda de su tienda habitual, que pueda comprar por internet un producto chileno ecológico y que lo tenga en su casa en dos días (a 15.000km de distancia). Se convierte así el consumo responsable en irresponsable, de lo ecológico pasamos a lo antiecológico…esto es para mí lo que ha supuesto la popularización.

No quiero, ni mucho menos, decir que solo podamos consumir las personas que somos conscientes de todo ello, noooo, pero una vez más nos toca recorrer un camino que ya estaba comenzado, pisamos sobre pasos ya dados (¿retrocedemos para avanzar?). Creo que tenemos una obligación moral para con este tema, día a día tenemos que re-difundir ciertos valores para educar en la sostenibilidad, lo que sin duda llevará a que el consumo sea local, ecológico, solidario, sostenible… Repetimos las enseñanzas aprendidas una y otra vez, popularizamos los conceptos pero no para nuestro beneficio sino para el de todos. No sobreviviremos si no respetamos lo que nos sustenta, lo que nos rodea.

Todo lo escrito es evidente, es solo una reflexión pendiente para mí misma, un ejercicio de autoafirmación en mi idea de que sólo hay un camino posible y es vivir-educar para la sostenibilidad.

Karmah

 

Karmah Salam_Fundación entretantos

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