Una veintena de ayuntamientos firman una declaración de compromisos en políticas alimentarias ante la COVID19 y la crisis climática

Los ayuntamientos que conforman la Red de Ciudades por la Agroecología invitan al resto de consistorios a que se sumen a esta Declaración de Valladolid para fortalecer los sistemas alimentarios locales.

Una veintena de ayuntamientos participantes de la Red de Ciudades por la Agroeocología firman la Declaración de Valladolid para el impulso de la sistemas agroalimentarios locales frente a riesgos globales, un manifiesto basado en el informe ‘Sistemas Alimentarios Locales Frente a Riesgos Globales, de la COVID19 a la Crisis Climática’ que se ha presentado en el IV  Encuentro Anual online de la Red.

Con más de 200 personas inscritas y una veintena de organizaciones sociales, los 21 municipios que participan de la Red presentan esta declaración de compromisos que contiene una batería de 14 acciones articuladas en torno a 5 objetivos prioritarios para adaptar los sistemas agroalimentarios locales a los impactos de las emergencias globales y mitigar sus causas.

Grandes, medianas y pequeñas ciudades que a pesar de tener diferentes problemáticas relacionadas con la respuesta a las crisis climática y sanitaria en los entornos rurales y urbanos, las situaciones y capacidades son complementarias. La articulación entre campo y ciudad es un elemento clave para impulsar sistemas alimentarios sostenibles, saludables y justos para la acción climática y la seguridad alimentaria y nutricional

Tal y como plantea el informe, la perspectiva de sistemas alimentarios resulta central para entender y actuar frente a riesgos globales, como las pandemias y el cambio climático. Según los datos, las emisiones de gases de efecto invernadero del sistema agroalimentario mundial, que incluye actividades de elaboración y procesado, envasado, transporte y distribución de alimentos, ascienden a entre el 21 y el 37% del total de las emisiones antropógenas netas y existe una clara vinculación entre la intensificación agrícola y ganadera y el mayor riesgo de aparición de pandemias como la COVID-19, ya que se estima que el 31% de los brotes de enfermedades emergentes (incluido el VIH, Ébola y Zika entre otras) están relacionados con la invasión humana y la deforestación, donde el 75% y el 80% de ésta está asociada a la expansión agrícola, tanto para obtener pastos como para la producción de piensos.

Acciones comprometidas en la Declaración de Valladolid:

  1. Sistemas alimentarios sostenibles y resilientes: promover formas sostenibles en la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos, en línea con la agroecología y desde la articulación y cooperación entre territorios urbanos y rurales.
  2. Planificación territorial: proteger los suelos agrarios y otros recursos alimentarios (agua, conocimientos agroecológicos, biodiversidad cultivada) como parte de las redes de infraestructura azul y verde; e incorporar en el planeamiento general urbano instrumentos para la protección y el fomento de la producción, transformación y distribución agroalimentarias locales y sostenibles.
  3. Derecho a la alimentación: asegurar el acceso a alimentos sostenibles, saludables, de calidad y justos a todos los grupos sociales, y especialmente a los más vulnerables, en sintonía con las directrices voluntarias promovidas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (2005).
  4. Activación comunitaria: fortalecer el papel de los agentes sociales y tejido asociativo local que trabajan aportando soluciones y mejoras a la gestión de las crisis alimentarias, estableciendo sinergias basadas en la innovación, la sostenibilidad y la resiliencia.
  5. Buena gobernanza: promover la coherencia entre las distintas políticas públicas para la gestión de los riesgos globales, evitando arbitrar soluciones que, a la larga, refuercen las causas de las crisis.

Los ayuntamientos concuerdan en la necesidad inmediata de que se desarrollen estrategias integrales y coordinadas que por una parte reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y por otra nos protejan tanto de las zoonosis como de los efectos del cambio climático, limitando así la fragilidad de la economía y la sociedad, avanzando en la autosuficiencia en lo relativo a productos y servicios de carácter básico y desarrollando protocolos para la adaptación a eventos extremos climáticos y sanitarios, inevitables a corto y medio plazo.

Para ello las entidades que conforman la Red aseguran que las soluciones pueden venir de la mano de la agroecología, que tiene un papel central en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 sobre el desarrollo sostenible (2015) y en la recuperación de una relación equilibrada entre naturaleza y economía, como proponen las estrategias de la granja a la mesa y sobre biodiversidad para 2030, presentadas por la Comisión Europea en 2020. Recogiendo, compartiendo y creando una hoja de ruta donde la alimentación sostenible y saludable sea un derecho básico y al alcance de toda la población.

Podéis ver aquí la declaración.

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