Presentamos un detallado análisis del contenido de este programa y determinamos mejoras fundamentales para su consecución

El Programa escolar de consumo de fruta y hortalizas, es un programa veterano de ámbito estatal – se viene desarrollando desde el curso 2009/2010 – que nació con el objetivo de fomentar el consumo de fruta y verdura y los buenos hábitos alimenticios entre la población escolar así como prevenir la obesidad infantil.

Este programa (sobre los datos de su edición 2025/2026) ha sido analizado, y valorada su función e impacto potencial, a través de una investigación liderada por Ecologistas en Acción en colaboración con Mensa Cívica y de nuestra fundación, ya que hemos participado desde el marco del proyecto “Mesas que Nutren”.

Esta investigación da respuesta a varias inquietudes que convergen en relación a la compra pública alimentaria y la salud infantil: desde la preocupación de muchas familias por los alimentos que llegan a los comedores escolares de los centros educativos (en algunos casos de origen extracomunitario y de países con normativas más laxas), pasando por la demanda del sector primario de acceso de sus productos a esas licitaciones, hasta las dificultades de los centros educativos para integrar este programa en su día a día. 

El estudio destaca además dos buenas prácticas: la apuesta de Catalunya por alimentos de proximidad, y los criterios de contratación de Canarias, donde se otorgaron 45 puntos a la producción ecológica y 25 puntos al apoyo a productores primarios locales.

Sobre los resultados de este análisis, centrado en los pliegos de contratación y las entregas de alimentos en cinco comunidades autónomas: Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Madrid y Murcia, se han propuesto una batería de mejoras a través del documento: ”Recomendaciones Técnicas para la Mejora del Programa Escolar de Frutas, Hortalizas y Leche”, cuyo contenido, estructura y destinatarios detallamos más adelante.

Mejoras al alcance de las administraciones

Aunque los documentos estratégicos del programa reconocen la importancia de aspectos como la producción ecológica, la regionalidad, la estacionalidad, los circuitos cortos de distribución y los beneficios ecológicos, el análisis de los pliegos de contratación a nivel estatal revela que la mayoría de las comunidades autónomas no establecen requisitos obligatorios sobre la procedencia o la  producción ecológica de los alimentos.

Además, tras el análisis de las entregas de alimentos en cinco comunidades autónomas, los resultados son preocupantes: se distribuyeron cuatro alimentos que figuran entre los diez productos con más residuos de plaguicidas detectados en España (naranjas, tomates, manzanas y peras).

Pese a que la Ley 9/2017 de Contratos del Sector Público exige una pluralidad de criterios de adjudicación más allá del precio, el análisis evidenció que, el precio, fue el criterio con mayor peso a la hora de adjudicar los contratos lo que hace que, los pliegos de contratación, favorezcan a las grandes distribuidoras, que disponen de un mayor margen para reducir el precio de la oferta. En el curso 2025/26, el 65 % del presupuesto total del programa para ese año se lo quedaron tres empresas distribuidoras suprarregionales.

Así, las dos deficiencias principales detectadas son:

1) La escasa ambición en los criterios ambientales obligatorios, en especial la oferta de productos libres de plaguicidas, con una apuesta clara por la producción ecológica.

2) Las barreras que dificultan el acceso a personas proveedoras de las pequeñas y medianas explotaciones.

Cuidar, fomentar y potenciar estás dos variables representan dos grandes oportunidades de mejora en la ejecución de este programa, pero hay más.

Recomendaciones para la mejora del “Programa escolar de frutas y hortalizas”

Con el objetivo de mejorar este programa frente a los retos presentes y futuros,
se ha elaborado el sigiente documento (al que puedes acceder a través del enlace:

”Recomendaciones Técnicas para la Mejora del Programa Escolar de Frutas, Hortalizas y Leche”

Esta publicación está dirigida a las administraciones regionales de cara a facilitar la incorporación de mejoras en los pliegos de licitación de los próximos cursos.



Las recomendaciones recogidas en este documento, como reforzar la calidad y el carácter ecológico de los productos*, reducir envases y desperdicio, primar la proximidad y la diversidad, ampliar la dimensión educativa, facilitar el acceso de pequeños productores, disminuir el peso del precio y reforzar la participación, el seguimiento y la evaluación; se conciben como un conjunto de acciones necesarias, coherentes y de aplicación progresiva.


Su adopción por parte de las comunidades autónomas, idealmente acompañada de criterios mínimos comunes de carácter vinculante, permitiría reducir las actuales desigualdades territoriales y orientar el programa hacia un sistema agroalimentario más saludable, sostenible y justo, al servicio de la infancia y del sector primario local.

Desde Fundación Entretantos consideramos que, el “Programa Escolar de Frutas y Hortalizas”, es una herramienta de contratación pública con un gran potencial y que actualmente se aprovecha sólo parcialmente ya que, más allá de aumentar el consumo de fruta y hortaliza entre el alumnado, puede convertirse en una palanca de salud pública, sostenibilidad ambiental y dinamización de la agricultura local si se reorientan sus criterios de diseño y adjudicación.