Nos encontramos en una encrucijada respecto al futuro de nuestra alimentación: la UE está negociando una nueva ley que favorece el mercado de semillas para la agricultura industrial.
La nueva ley, está enfocada principalmente a las semillas adaptadas a la agroindustria, dependientes de pesticidas y fertilizantes de síntesis dañinos, y que crecen en monocultivos. Sin embargo, no implementa totalmente el derecho de las agricultoras y agricultores, recogido en la norma internacional, a producir, intercambiar y vender sus propias semillas.
¡Esto es algo completamente inaceptable!
Necesitamos leyes de semillas que aseguren nuestro derecho a alimentos sanos, diversos y sabrosos, que aumenten la biodiversidad cultivada en nuestros campos y platos y apoyen los sistemas locales de semillas para sentar las bases de un sistema alimentario sostenible, resiliente y biodiverso.