Como sabéis, desde hace años venimos trabajando en el medio rural en proyectos vinculados a la agroecología, la ganadería extensiva la soberanía alimentaria y los comunes, poniendo el foco en las desigualdades de género y en la necesidad de transformar las estructuras que sostienen el patriarcado en nuestros territorios. En ese camino hemos constatado que no basta con fortalecer las voces y las redes de las mujeres: también es imprescindible comenzar a explorar qué ocurre con lo masculino en el rural, abrir espacios de reflexión y propiciar conversaciones que hasta ahora apenas han tenido lugar.

Por eso hemos querido acompañar a Sergio S. Taboada en la elaboración y publicación de este texto, convencidas de que abrir este diálogo es también una tarea colectiva y necesaria para avanzar hacia territorios más justos y habitables. Así nace este texto, Apuntes para un análisis de la masculinidad desde una perspectiva rural, una invitación a pensar la masculinidad desde un lugar poco transitado: el mundo rural y el sector agrario. Lejos de plantear un tratado académico, el autor se sitúa en la experiencia, en la conversación y en el saber encarnado para explorar cómo se entrelazan patriarcado y agroindustria en la configuración de una masculinidad atravesada por el sacrificio, el control, la productividad y el miedo al fracaso.

A partir de diálogos con hombres vinculados a distintas realidades agrarias del noroeste peninsular, el texto dibuja un paisaje donde el mandato de ‘aguantar’ sustituye al derecho a disfrutar. La identidad masculina aparece estrechamente ligada al rol proveedor, a la autoexplotación y a la necesidad de demostrar fortaleza permanente, en un contexto marcado por la precariedad, la presión productivista y la soledad emocional. El bar, el trabajo duro y la competitividad emergen como escenarios donde se habita la cotidianeidad.

Pero estos apuntes no se quedan en el diagnóstico. El autor propone abrir una grieta y plantea la urgencia de politizar el malestar masculino en el rural desde claves emancipadoras, reivindicando la potencia transformadora de los cuidados, la cooperación y la vulnerabilidad compartida.

Entendemos este escrito no como un punto de llegada sino, muy al contrario, como punto de partida, una invitación a abrir una conversación y comenzar a contrastar miradas, análisis y puntos de vista, como ya están haciendo desde hace años nuestros colegas del Colectivo Cala y otras iniciativas en diferentes lugares del territorio.